La Agencia Internacional de Energía evalúa la política energética de la UE

Por primera vez, la Agencia Internacional de Energía (AIE) ha revisado y criticado la política energética de la Unión Europea. En su exhaustivo análisis aplaude los esfuerzos de la Comisión Europea por promover una comunidad científica europea integrada y considera que sus propuestas políticas sobre energía son sólidas. Además, el informe insta a la Comisión a que destine más financiación a la investigación de energía no nuclear reestructurando el Séptimo Programa Marco (VII PM).

El director ejecutivo de la AIE, Nobuo Tanaka, presentó un informe al Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, y al Comisario de Energía, Andris Piebalgs, que alaba la política energética de la UE ante el cambio climático y valora positivamente los esfuerzos de la Comisión por liberalizar los mercados de la electricidad y el gas. Al mismo tiempo, el informe solicita que la Comisión solucione el marcado desequilibrio en la adjudicación de fondos destinados a proyectos de investigación energética. La AIE recomienda incrementar de manera significativa la financiación de la investigación de energía no nuclear en general, y la investigación del lado de la demanda en particular.

El informe subraya la diferencia entre la financiación de la investigación sobre energía (2.350 millones para energía no nuclear y 2,75 billones para investigación y desarrollo nuclear) y la investigación en áreas como las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (9.050 millones de euros) y salud (6.100 millones de euros).

Dado que la financiación del VII PM se aprueba mediante un sistema de codecisión, lo sectores de investigación y desarrollo a los que apoya se determinan principalmente de acuerdo con las prioridades políticas. Y, puesto que la reducción de gases de efecto invernadero y el desarrollo de fuentes de energía sostenibles, renovables y neutrales en cuanto a las emisiones de carbono está entre las principales prioridades políticas de Europa, de acuerdo con el informe se hace necesaria una reestructuración del VII PM antes del año 2013 “para asegurar un volumen suficiente de investigación y desarrollo en energía”.

En el informe se detalla que "a largo plazo, si Europa quiere conseguir una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 60% y un 80% antes de 2050, será necesario el desarrollo de nuevas tecnologías".

La mayor parte de los fondos de investigación y desarrollo se invierten en el lado de la oferta, pero la AIE aconseja dedicar más recursos en el lado de la demanda
. Esto incluiría, por ejemplo, el desarrollo de tecnologías energéticas eficientes y optimizar la aplicación de conceptos que se han demostrado útiles como los edificios de “mínimo impacto climático”.

El
Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética, presentado en 2007, tuvo un gran éxito y se alentó a la Comisión a que lo pusiera en marcha con total celeridad, en concreto “retomando las propuestas relativas a una mejor estructura de gobernanza con objeto de propiciar sinergias en toda la UE y en los programas nacionales de investigación y entre la investigación y el desarrollo público y privado”.

El informe también concluye que la Comisión Europea debería continuar trabajando para reunir más financiación privada y nacional para los proyectos comunitarios de investigación energética, y que debería esforzarse para equilibrar el programa en relación a la investigación nuclear y no nuclear.